
Porque queremos recuperar nuestros recursos naturales, terminar con la desocupación y construir un país distinto dónde los jóvenes no seamos el blanco del paco ni del gatillo fácil.
La Constituyente Social va avanzando porque tiene el ritmo y la paciencia de todas nuestras luchas y de nuestras esperanzas; viene avanzando porque, como dice la película de Miguel Pereira, “el poder está en nosotros”.
¿Y la juventud maravillosa? ¿Y el divino tesoro?
A lo largo de todo el país, hace décadas que están creciendo movidas, experiencias y organizaciones protagonizadas por jóvenes; ya sea en el medio de una ciudad o en un paraje de un monte, aparecen grupos de chicos y chicas que se organizan para cambiar la realidad.
Desde el plano cultural, o por el lado estudiantil, peleando por mejores condiciones de trabajo, o en el medio de una movilización barrial, con o sin redoblantes, cantando, bailando o debatiendo, los jóvenes estamos teniendo el privilegio de parir esta época de transformaciones tanto en el pensamiento como en distintas prácticas populares. Y lo estamos haciendo con las incertidumbres propias de esta crisis que nos toca vivir, pero con la impertinencia y la certeza de saber que se pelea por lo justo, por lo que es de todos y todas.
Estamos andando el camino hacia una Constituyente Social, no se trata de algo terminado ni cerrado, no hay reglas de antemano. La estamos haciendo con niños, adultos y abuelos, con una mirada que privilegia la creación, la indisciplina productiva y solidaria oponiéndonos al conformismo y la inmovilidad a la que nos invita el sistema.
La Constituyente Social es el camino político en el que la rebeldía no es un defecto, y la insolencia ante la injusticia no es políticamente “incorrecta”. Por eso nuestra Constituyente Social viene con fibra de juventud, garra y deseos de cientos de pequeñas historias y proyectos. Pero… ¿Dónde se juntan esas miradas? ¿Cómo empiezan a articularse las miles y miles de experiencias juveniles que están creando “sin permiso” la cultura, la justicia y la libertad del presente y del futuro?
UN ENCUENTRO NACIONAL
Así fue que se empezó a soñar este Encuentro; con desmesura… ”¿Juntarnos miles de jóvenes? ¿En Córdoba? ¿Para imaginar y construir un país distinto?”. Con la misma ambición que palpamos en Jujuy, cuando con más de veinte mil compañeros y compañeras de todo el país dijimos que la Constituyente Social era una realidad imparable. Así vamos a encontrarnos en Embalse. Durante tres días de compartir y celebrar, vamos a intercambiar nuestras experiencias, conocerlas entre todos y todas, y articular caminos de organización que nos permitan aportar lo máximo posible al proceso que en toda nuestra Patria va a llevar adelante la Constituyente Social. Por eso en nuestro Encuentro vamos a hacer juntos Feria de Experiencias, Radio Abierta, el Festival Cultural Juvenil de la Constituyente Social, video, cine-debate y el trabajo en comisiones y talleres necesario para consolidar ideas y criterios para promover nuestros sueños en todo el país.
UNA CONVOCATORIA Y UN COMPROMISO
El “Encuentro Nacional de Jóvenes Hacia una Constituyente Social en la Argentina” está en marcha; el 6 de Junio pasado nos reunimos más de cien compañeras y compañeros de todo el país para construir juntos esta primera convocatoria. Estuvimos de todas las provincias, y sentimos que lo de Embalse no sólo era posible, sino necesario. Desde aquel día estamos trabajando, ajustando los temas de logística, organización y comunicación para que podamos juntarnos con la mayor alegría distintas expresiones juveniles de todo el país. Pero sabemos que el desafío recién empieza; ¿Cómo abrirnos a un proceso en el que sintamos la multiplicidad de millones de jóvenes? ¿Cómo podemos hacer para vivir ese camino de permanente apertura y convocatoria? Ese es el desafío que estamos abrazando juntos; y el primer paso es nuestro Encuentro en Embalse.